En estos extraños tiempos de confinamiento COVID se han popularizado formas de comunicación virtual que, aunque ya existían, se han multiplicado presentándose como solución de formación.  

Es el caso de los webinars – transmisión unidireccional de información, de uno o varios expositores, normalmente durante una hora, a un grupo de 100, 300 o 1000 “participantes” – que se suelen presentar como ofertas de formación virtual o seminarios online.

Y lo que digamos puede valer para las MOOC –clases masivas abiertas online que popularizaron las universidades en los últimos años, normalmente enlatando videos al que los alumnos acceden de forma asíncrona y con poca o ninguna posibilidad de interacción.

Y vale también, en buena medida, para la típica clase magistral de profesor universitario que expone sus conocimientos ante 100 alumnos, método educativo que el Plan Bolonia ha intentado cambiar, no se con qué grado de éxito.

¿Esto es formación virtual o sólo información virtual? Veamos en este post algunas ideas al respecto.

¿Un webinar es formación virtual?

¿Asistir de forma síncrona a un webinar con otras 800 personas, o ver un video en las tantas plataformas de elearning de la web, de forma asíncrona, es formación virtual?

Yo creo que no, sólo es recibir información. Quizás valiosa, pero sólo información.

Un Webinar, síncrono o asíncrono, suele ser en definitiva un video de un presentador, que expone, ayudándose de algunas diapositivas y en el mejor de los casos realizando alguna pregunta, para ser respondida vía chat por los cientos de asistentes.

Es información, casi en su totalidad, unidireccional.

El papel del asistente es básicamente pasivo: escucha, ve los videos o lee las presentaciones PPT, y en el mejor de los casos, responde alguna pregunta vía chat o encuesta. Y suele entregarse tarde o temprano al multitasking, revisando correo y redes sociales, comiendo, etc.

Como afirma John Medina en su libro Brain Rules (editado en español como Exprime tus neuronas) las personas desconectamos a los pocos minutos si no tenemos algo realmente estimulante. Y hay pocas cosas más estimulantes que mi propia implicación. 

Puede haber algún caso de webinar algo interactivo, he participado en alguno, pero la gran mayoría no lo son.

Formación virtual: ¿cuál es el objetivo?

Aula Virtual ActivaNo dudo que los webinars puedan ser una eficaz herramienta, de comunicación o marketing, desde el punto de vista del transmisor: expone su mensaje de forma convincente, a la mayor cantidad de personas posibles, pudiendo argumentar, proyectar imágenes y videos. Podrá sugerir un dolor en la audiencia y a continuación presentar su magnífica solución; mientras que los asistentes recibirán ideas quizás interesantes para su trabajo, a cambio de aceptar el impacto comercial.

Ambas partes ganan. De acuerdo. Pero no es formación.

Formación virtual-sólo-conocimiento

Además de como medio de marketing, otro caso válido de uso del webinar puede darse si el objetivo es sólo la transmisión de conocimientos. Sólo eso.

Por ejemplo, exponer a mis vendedores las características de un nuevo producto; o clarificar un protocolo de seguridad a seguir en determinada situación laboral; o dar instrucciones para el uso de una nueva herramienta informática. Podré utilizar un ilustrativo video, una infografía, un podcast, o un PDF con la información necesaria. 

Otro uso efectivo de este tipo de envíos unidireccionales de conocimientos es el caso de la flipped classroom, cuando adelanto teoría con el fin de poder dedicar la siguiente acción síncrona a la práctica de lo aprendido, a las dudas o a la obtención de compromisos de transferencia al puesto de trabajo.   

Ambas acciones, comunicar algo al equipo o adelantar teoría en el curso, vía un video, un archivo pdf o una plataforma LMS, pueden ser una eficaz manera de lograr mi objetivo, pero no son, por sí solas, formación.  

¿Nuestra educación forma o informa?

En mi opinión -habrá otras diferentes- en buena parte del sistema educativo español actual se transmiten conocimientos vía clase magistral, que el alumno recibe, no siempre entiende, memoriza, expone el día del examen… y a continuación olvida. Lo que se plasma cada año en los decepcionantes informes PISA.

¿Ese es el objetivo? Pues, ¡conseguido! Pero no es formación.

La clase magistral en la que más de cien alumnos asisten a una exposición – que siempre pueden leer antes o después – es un timo educativo. Jorge Wagensberg (Físico, escritor, excelente profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la UB, fallecido en 2018)

Qué sí es formación virtual

Formación es cambio. Cambio de actitudes, de emociones, de comportamientos. Y por supuesto, de resultados conseguidos por el formando.

Si lo que buscamos es desarrollar habilidades interpersonales, como vender, negociar o motivar, que es de lo que se ocupa este blog, permitidme ser escéptico sobre la efectividad, por sí solos, de recursos de tele-formación unidireccional como el mencionado webinar o aplicaciones elearning a demanda.

Qué método de formación virtual

La buena formación virtual no debería responsabilizarse por la mala fama originada en la mala formación virtual.

Se pueden diseñar e impartir programas eficaces de formación que, combinando acciones virtuales síncronas y asíncronas, logren:

  • Implicar al asistente, que lo haga realmente participante, haciéndolo pensar, discutir, arribar a sus propias conclusiones.
  • Despertar la necesidad de cambio, cuestionando la utilidad de sus actuales técnicas y hábitos de pensamiento o trabajo.
  • Facilitar aprendizaje y asunción de nuevas formas de hacer.
  • Estimular la puesta en práctica de lo aprendido a su puesto de trabajo.
  • Fomentar aprendizaje colectivo y compromiso de grupo, más que simple adquisición individual de datos.

En definitiva, formación virtual sí, pero relacionada con la forma en que los adultos realmente aprenden y cambian, que no es precisamente oír, ver y memorizar las ideas de otra persona – como sugiere Knowles, el padre de la Andragogía, el arte de ayudar a los adultos a aprender. 

Esperar que un adulto ponga en práctica lo que le digo que ponga en práctica, sólo porque se lo he dicho, es ingenuidad, o en todo caso, una mala estrategia de formación.

Conclusión

Tres ideas:

  1. La formación virtual en las empresas irá seguramente al alza en el futuro post COVID, pero no cualquier comunicación virtual es eficaz formación virtual.
  2. Quizás un webinar o una aplicación elearning, asíncrona y unidireccional, pueden valer si el objetivo de la acción es simplemente transmitir información. Pero difícilmente aporten por si solas cambio en las competencias, comportamientos y resultados del asistente.
  3. Las metas de cambio en una organización, que se conseguían con una buena formación presencial, también se pueden lograr con un adecuado programa de formación virtual.

La formación virtual es un método diferente, con ventajas y desventajas respecto a la formación presencial. Y que demanda, además de la evidente tecnología diferente,  diseño pedagógico, actividades y habilidades del formador diferentes. Cuatro puntos que intentaré analizar en próximas entradas del blog.  

¡Bienvenido al debate! ¿En qué medida estás de acuerdo con lo expuesto?
¿Qué futuro ves a la formación virtual / a distancia / online?

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