Qué es formación eficaz

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Qué es formación eficaz

Aula con vistas

¿A qué podemos llamar formación eficaz?

Ni todas las reuniones de formación podrían considerarse formación. Ni toda formación resulta evidentemente eficaz.

En todo caso, la valoración de la eficacia del método estará en función de lo que se busque obtener con él.

A mí me han llevado a un lugar de la isla La Toja, al cual estaría encantado de volver, a impartir un curso de tres días, donde el confesado objetivo de quien contrataba el curso- confesado a mí, no a los participantes- era “motivar al colectivo”. Y eso presuntamente se lograba con reunión en espléndido entorno y marisco a discreción.

(Suelo recordar con nostalgia aquella aula con vistas a la Ría de Arosa cuando me toca trabajar en una de esas salas ciegas en sótano de hotel…)

¿Pero eso es formación? En sentido estricto, supongo que no. En el mejor de los casos era una acción de motivación. O una forma de gastar el presupuesto de formación cuando se va acercando el final del ejercicio. Pero no digo que aquella reunión, con la excusa de la formación, no resultara una inversión eficaz para la empresa en términos de motivación y resultados.

Busquemos una definición sobre formación -o capacitación, como se suele decir en Latinoamérica.

Cambiar competencias, comportamientos y resultados

Prefiero entender la formación como aquella intervención que busca el cambio de conocimientos, actitudes, técnicas y comportamientos para, habitualmente su objetivo último, potenciar resultados.

Resultados fáciles de medir como los de venta; un poco más difíciles como los de satisfacción del cliente; o mucho más sutiles, como la motivación del equipo.

Y esta es seguramente la primera pregunta a responderme antes de pensar en una acción de formación: ¿dónde estoy ahora y dónde quiero estar al final del proceso de formación?

¿Qué queremos que el participante consiga, haga, sepa hacer o tenga al finalizar la formación?

Podría decirse que formación eficaz sería la que consigue los objetivos marcados, en el plazo y con los costes asociados previstos.

Otra cosa es la forma en que evaluemos ese proceso de formación. Por ejemplo, con los criterios de Kirpatricks – satisfacción, aprendizaje, transferencia y resultados- más el retorno de la inversión.

Estos criterios me darán pistas sobre la primera pregunta planteada y deberían estar presentes en la conformación del objetivo de la formación, además de en su evaluación: ¿qué busco o buscaba cambiar?

Y todo lo anterior sin entrar en matices semánticos del tipo eficiencia /eficacia / efectividad o desempeño/comportamiento/actividades o habilidades / técnicas / pericias que seguro cuestionan las anteriores definiciones. Y que podrían ser objeto de otro post. 🙂

¿Está usted de acuerdo con ellas? Tendré mucho gusto en leer sus comentarios.

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