Se puede planificar formación que sea una poderosa herramienta de cambio y desarrollo de personas, sistemas y resultados.

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¿La formación es llave para todos los candados?

Excelentes programas de formación son una vía de acción para solucionar problemas. Lo que se consigue algunas veces sólo con formación. Y otras veces no. 

He participado en proyectos de formación en los que, por incompleto análisis o por desmesurado optimismo, se planifica formación para afrontar problemas difícilmente mejorables con formación. O solamente con ella. 

Veamos 6 factores, críticos en los resultados de un colectivo de empleados, que pocas veces se podrán cambiar con el mejor programa de formación.

¿La formación soluciona todos los problemas?

Planificar y realizar una acción de formación para transmitir conocimientos y desarrollar habilidades, a pesar de que el programa técnicamente reúna la mejor calidad que esta pueda tener, tendrá poco éxito, por ejemplo, en las siguientes situaciones:

1. Expectativas

Cuando no está suficientemente claro lo que la organización espera que el participante haga y consiga después de la formación. O esas expectativas no se le han transmitido y concretado.

O cuando los objetivos respecto a resultados y actividades del empleado superan sus posibilidades. He oído a una jefa de ventas decirle a un comercial al comienzo de un curso de 2 días sobre técnicas de ventas: «ya verás, después de este curso vamos a vender el doble». 

El problema puede ser la carencia o el exceso de expectativas al planificar la formación. 

2. Recursos 

Ocurre a veces que el participante siente que se le piden metas que no están a la altura de los recursos disponibles. Por ejemplo, tiempo, o producto, o medios de marketing…

3. Motivación 

La formación cumple su cometido, transmitir conocimientos y desarrollar habilidades, pero al participante le faltan estímulos para transferir lo aprendido a su puesto de trabajo.

Por ejemplo, ha entendido y aceptado el contenido de la formación, pero no encuentra razones suficientes para afrontar el sacrificio del cambio. O a la vuelta al puesto de trabajo lo recibe un jefe con una alta pila de trabajo acumulado, haciéndolo sentir culpable de la acumulación por haberse ausentado para la formación.   

curso formacion de formadores4. Prioridades

El participante acepta el mensaje, pero cree que existen otros aspectos o personas que deben cambiar, antes o en lugar de él mismo. «Cuando ellos cambien, yo cambiaré».

5. Aptitudes 

A veces pueden faltar competencias básicas para desarrollar la tarea y conseguir los resultados esperados.

Se puede saber lo que se quiere hacer, pero, por falta de otras competencias, no se puede hacer.

6. Actitudes 

¿Puede un buen formador con un buen programa de formación influir en las actitudes del participante?

Sí, en algunas. E influir, también. Pero no siempre.

Aunque me pese, debo reconocer que a veces termino un curso con la certeza de que lo que yo considero magníficos mensajes no han arañado siquiera los valores o creencias de ciertos participantes, en aspectos que afectan su desempeño profesional.

Conclusión

En definitiva, antes de disparar formación para lograr un objetivo, debería analizar si ese objetivo de desempeño buscado en el colectivo a formar no está condicionado por factores diferentes a los conocimientos y habilidades que sí puede la formación desarrollar: recursos, motivación, aptitudes o actitudes no siempre modificables con el mejor programa de formación.  

¿Qué otros factores del desempeño del participante crees que NO afectamos con el mejor programa de formación? 
Tendré mucho en escuchar sus comentarios al respecto.